La exploración geotérmica es el proceso que consiste en utilizar métodos geofísicos para localizar y caracterizar los sistemas hidrotermales superficiales que alimentan los yacimientos geotérmicos. Esto incluye la identificación de:
- Zonas de alteración hidrotermal: anomalías de resistividad cercanas a la superficie provocadas por fluidos geotérmicos ascendentes que alteran la roca circundante.
- Estructuras de permeabilidad: Vías que permiten que los fluidos geotérmicos migren desde las profundidades hacia la superficie.
- Zonas de flujo ascendente: Zonas en las que los fluidos a punto de hervir ascienden cerca de la superficie del suelo, donde suelen observarse los contrastes de resistividad más marcados.
- Manantiales y acuíferos de alimentación: sistemas acuáticos poco profundos conectados a la actividad geotérmica y alimentados por ella.
Este proceso implica:
- Medición de las variaciones en la resistividad del suelo, que varían en función de la alteración de la roca, la temperatura de los fluidos y la permeabilidad.
- Utilización de estudios con un TEM remolcado de alta densidad (tTEM) para cartografiar anomalías de resistividad cercanas a la superficie (los primeros 100 m) con una alta resolución espacial.
- Utilización de estudios sTEM para ampliar la cartografía de resistividad a mayores profundidades, lo que facilita la caracterización de estructuras de yacimientos más profundos.
Gracias a herramientas como el tTEM y el sTEM, la exploración geotérmica se vuelve más rápida y menos invasiva, lo que facilita la evaluación de recursos, la gestión de riesgos medioambientales y la planificación normativa.